Amor, esa tarde en la playa quedó grabada en mi corazón. El sol iluminaba tu piel, el viento jugaba con tu cabello y yo solo podía admirarte, sintiéndome el hombre más afortunado. Caminamos descalzos sobre la arena, reímos con cada ola que mojaba nuestros pies y nos abrazamos bajo el cielo infinito. No era solo un día en la playa, era un día contigo, y eso lo hizo perfecto.