Las luces se apagaron y la pantalla iluminó tu rostro. Pude ver tu emoción, tu risa, tu ternura en cada escena. Y aunque la película era buena, mi parte favorita siempre será verte a ti, sentir tu mano en la mía y saber que no importa cuántas películas veamos, la mejor historia es la nuestra.

0 Comentarios